31 Domingo del T.O. Ciclo C

Acogida es la palabra que resuena en la liturgia de este domingo.

La primera lectura del libro de la Sabiduría, 11,22-12,2, es una reflexión sapiencial sobre los acontecimientos del Éxodo. Israel sale de su particularismo y se da cuenta de que el amor de Dios se extiende a todas las criaturas.

En la segunda lectura de 2ªTesalonicenses 1,11-2,2 Pablo invita a los de Tesalónica a acoger la llamada recibida y a no huir de las fatigas del presente ni dejarse vencer por la tentación de evadirse fuera del tiempo, reclamando como inminente la venida del Señor. Es en medio de nuestra vida diaria vivida en el nombre de Cristo, como él es glorificado en nosotros y nosotros podemos realizar sus obras.

El Evangelio de este domingo Lc 19,1-10 nos habla del encuentro de Jesús con Zaqueo.

Zaqueo, era un hombre rico, un publicano, esto es, un recaudador de impuestos de parte de la autoridad romana. Por ello era considerado un pecador público, ya que además chantajeaba a la gente. Pero sintió el deseo de conocer a Jesús y como era bajo de estatura se subió a un árbol; su sorpresa debió ser grande al ver que Jesus lo llamó y le dijo que quería verle

En primer lugar, destaca que Jesus llama por su nombre a uno que es despreciado por todos y no solo eso, sino que le dice: hoy debo alojarme en tu casa. este fue para él el momento de la salvación que llega a todos por medio de Jesucristo, que viene a salvar lo que estaba perdido. La gracia de ese encuentro fue tal que cambió completamente su vida de forma que él le dice que dará la mitad de sus bienes a los pobres. Vemos así que es el amor de Dios que actúa a través de nuestro corazón, el que nos transforma a nosotros y a nuestro mundo.

En segundo lugar, vemos que Dios no excluye a nadie ni a pobres ni a ricos, sino que nos mira con amor y con deseos de salvarnos, especialmente a aquellos que son considerados ajenos a la salvación

Por último, Jesus sin quitar importancia al pecado, ofrece la salvación al pecador, la posibilidad de rescatarse, de volver a comenzar, de convertirse.

Realmente si difícil, es que un rico entre en el reino de los cielos como se nos dice en otro lugar del evangelio, esta posibilidad vemos que se realiza en Zaqueo, de forma que si la riqueza le llevó a la deshonestidad ahora esa misma riqueza se convierte para él en una ayuda para la salvación.

Que también nosotros experimentemos la alegría de recibir la visita del hijo de Dios, que nos cambia y nos convierte en mensajeros de su misericordia.

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