16 Domingo T.O. Ciclo C

La primera lectura, es del libro del Genesis 18,1-10ª, en ella aparece la importancia dada por los orientales a la hospitalidad, hasta el punto de que Abrahán, considera un favor el hecho de poder brindar acogida: «Mi Señor, por favor, te ruego que no pases sin detenerte con tu siervo». Por otra parte, los misteriosos personajes, traen un mensaje especial: «cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara tendrá un hijo». Ambos eran ancianos e incapaces de procrear, pero Dios tiene otro proyecto que se realizará por las vías normales, pero superando la incapacidad humana. Así es como actúa Dios en la historia.

La segunda lectura es de Colosenses 1,24-28 y en ella, Pablo, pone de manifiesto la íntima relación del sufrimiento y de la misión evangelizadora, lo cual vemos en el propio Cristo y en la Iglesia, cuerpo de Cristo. Por eso, el apóstol no tiene miedo de hacer frente a las dificultades y hasta encuentra alegría en hacerlo por amor a los fieles: «me alegro de padecer por vosotros». De esta manera, contribuye a la pasión redentora de Cristo: «pues así voy completando en mi existencia mortal, y en favor del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, lo que aún falta al total de las tribulaciones cristianas». Si bien los padecimientos de Cristo son perfectamente suficientes de por sí, para obrar la salvación, el anuncio del evangelio implica un sufrimiento, que Pablo considera como un complemento de la Pasión. Este, consiste en anunciar el proyecto salvador de comunión con Dios tanto para los judíos como para los gentiles, para lo que es necesario la fidelidad constante al Evangelio y el crecimiento en la fe mediante una vida coherente con él. Que Dios es Padre de todos. Esto es lo que Pablo quiere manifestar y hemos de manifestar todos, aunque ello suponga pasar por la prueba del sufrimiento, sabiendo que Cristo es el que vence por la gloria de su muerte y resurrección.

El Evangelio es de Lucas 10,38-42 donde se pone de manifiesto que escuchar la Palabra de Dios es tarea de especial importancia y relevancia. María, representa en este sentido, lo mejor del pueblo de Israel, que es invitado a escuchar atentamente la Palabra de Dios. En este sentido, la postura de Marta no deja de tener importancia, pues nos está recordando la relevancia de la acción para poder tener una vida digna.

El maestro Eckhart, en uno de sus sermones explica que Marta necesita a María y que María necesita de Marta, pues cuando Marta dice a Jesús: «dile que me eche una mano», le está indicando que está bien para ella hacerlo, pero siempre como resultado de la contemplación, esto es, que la contemplación debe llevar al servicio y el servicio a la contemplación. Elegir la mejor parte, es sin duda lo fundamental, y lo necesario, pero ello ha de redundar en el servicio, para que la contemplación sea plena.

Una lectura atenta del relato pone de manifiesto que Jesús supo armonizar las dos realidades y las dos tareas: durante el día se dedicaba a anunciar el reino con gestos y palabras, hasta el punto de no tener apenas tiempo para comer. Pero a la vez, se retiraba habitualmente al monte tanto de día como de noche para dedicarse a la oración, esto es, al diálogo íntimo con Dios. Es necesario pues que nos dediquemos tanto al servicio fraterno como a la alabanza divina y que lo une debe redundar en lo otro.              

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