Fiesta de San José

San José, descendiente de David, era probablemente de Belén. Por motivos familiares o de trabajo, se trasladó más tarde a Nazaret y allí se convirtió en esposo de María. Cuando conoce el misterio de la encarnación por medio del ángel, lo aceptó aunque no sin haber padecido una dura crisis. Belen. Egipto, Nazaret, son los lugares por los que anduvo. Tras el episodio de Jesús en el templo, ya no hay mas detalles sobre él. Es posible que muriera antes de que Jesús comenzara la vida pública.

La primera lectura de 2ª Samuel 7,4-5a. 12-14a.16 nos habla de la descendencia de David. La tradición cristiana ha releído siempre este fragmento como profético y mesiánico, aplicándolo a Jesús, Mesías descendiente de David y de modo indirecto también a José, como último eslabón de la genealogía davídica y por tanto transmisor de la promesa divina.

La segunda lectura de Romanos 4,13.16-18.22, pone de relieve que la promesa de Dios a Abraham no depende de la ley, sino de la fe como única vía que lleva a la justicia, esto es, a la acogida del don de la salvación. Los verdaderos descendientes de Abraham son no tanto los que viven según las exigencias y pretensiones de la ley, sino más bien los que acogen el don de la fe y viven de él con ánimo agradecido, lo que se aplica a San José, hombre justo.

El Evangelio es de Mateo 1,16.18-21.24. Si bien en el Evangelio de Lucas se encuentra el anuncio del ángel a María; en el de Mateo, en cambio, encontramos el anuncio a José, en el que el Angel le manifiesta su misión de padre davídico del hijo, que concebido por María, por acción del Espíritu Santo, será el Mesías de Israel, el Salvador. Su dificultad no consiste en aceptar el misterio sino en aceptar la paternidad y la misión de ser padre legal del Mesías. Su humildad (justicia), iluminada por las palabras del ángel, le hace aceptar después, plenamente el designio de Dios.

Respeto, obediencia y humildad figuran en la base de la justicia de José y esta postura interior suya -junto a su misión única y maravillosa- le sitúa en la cima de la santidad cristiana junto a María su esposa.

José brilla así como una de las grandes figuras que la Biblia nos presenta, uno de los que han sido elegidos por Dios para misiones importantes, que siempre se consideran indignos e incapaces de las tareas que Dios les había confiado pero que como amigos suyos, él los sostiene dándoles fortaleza y fidelidad.

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