Santa María Madre de Dios

El día 1 de Enero, fiesta de Santa María, está marcado ya desde hace varios años, por la Jornada mundial de la paz.

La paz, como hemos escuchado en la primera lectura del libro de los números 6,22-27, se nos muestra como un don de Dios, que proviene de su bendición. Dios nos bendice con la paz, nos da la paz, como resumen de todos sus dones. Así, su Reino, es Reino de amor, justicia y paz.

La segunda lectura de San Pablo a los Gálatas 4,4-7, nos muestra a Cristo como el dador del Espíritu, verdadero constructor de paz, que nos transforma ni más ni menos que en Hijos de Dios y provoca en nosotros la plegaria continua que brota del corazón y que nos hace exclamar: Abba Padre.

María es la artífice de este don de nuestra filiación primero, porque de ella nace el Salvador, el príncipe de la paz y segundo, porque por el mismo Espíritu que la hizo madre, del Salvador, también se convierte en madre de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo. Por todo ello, hoy la proclamamos con ese título tan hermoso de «Madre de Dios».

Los pastores, que van a prisa a ver lo que ha ocurrido, nos enseñan a apreciar el valor de la paz, que nos trae Jesús y que como nos recordaba Juan XXIII en la Pacem in Terris , encuentra su fundamento en el amor, la justicia, la verdad y la libertad.

El Papa Francisco, en su mensaje para este año, concreta todo esto en un lema: «Diálogo entre generaciones, educación y trabajo: instrumentos para construir una paz duradera».

El diálogo entre generaciones, porque dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar esto entre generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida.

Por otro lado, la educación es el camino principal que conduce a las jóvenes generaciones a una preparación específica y a ocupar de manera provechosa un lugar adecuado en el mundo del trabajo, el cual, es hoy mas que nunca una necesidad en este tiempo difícil que nos toca vivir, ya que forma parte del sentido de la vida, es camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal.

En estos tiempos de pandemia, pongamos todo nuestro esfuerzo en poner las condiciones para hacer posible la paz, como bien al que todos podemos y debemos aspirar.

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