Noche Buena

¿Cuál es el sentido de esta noche y de la Navidad? Las lecturas que escucharemos, nos invitan a descubrir el misterio de esta noche a amarlo y adorarlo.

La primera lectura de Isaías 9, 2-7, se sitúa en medio de una difícil situación para el pueblo de Israel. La invasión de Asiria (siglo VIII a.c.) augura un camino de oscuridad y tiniebla. Pues, bien, a esa gente sin esperanza, les anuncia el profeta: «el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz». Y luego dirigiéndose a Dios proclama: «acreciste la alegría, aumentaste el gozo». Y es que los asirios, en sus propósitos expansionistas sitiaron Jerusalén (capital de Judá), pero se vieron obligados a retirarse para defender su territorio a causa de la guerra con Babilonia. El profeta ve en ello la intervención de Dios que es considerado como: «Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de la paz,». Nos encontramos así ante el mensaje más antiguo de la Navidad: una llamada a no doblegarse ante el temor ni ante el enemigo y ello gracias a que: «un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado». En él descansa la alegría, la paz la justicia y el amor ardiente del Señor. Qué importante, reconocer en esta noche, que esto lo vemos cumplido en Jesus, hecho niño en Belen.

Igualmente, la segunda lectura de San Pablo a Tito, 2,11-14, nos invita a llenar de sentido y de contenido este acontecimiento que celebramos. Nos decía: «se ha manifestado la gracia de Dios que trae la salvación a todos los hombres». La Navidad es Dios que se da, que se ofrece a todos, sin distinciones de ningún tipo. En ello vemos la cercanía, la mirada y la sonrisa de Dios hacia toda la humanidad. Esa entrega de Dios en Belen, es lo que celebraremos también en la pascua, en su muerte y resurrección. En el pesebre, descubrimos al Dios con nosotros, que quiere estar con nosotros y entre nosotros. Así pues, saborear la Navidad desde la Pascua, nos ayuda a descubrir su sentido y descubrir el gran motivo de alegría y de fiesta que nos invade.

Por último, en el Evangelio de Lucas, 2,1-14, se nos habla del nacimiento histórico de Jesús. Un relato, hecho con elementos literarios propios, que reservamos a los especialistas. En él destacan las palabras de los ángeles a los pastores, que nos descubren el acontecimiento recibido desde la fe, al contemplar en la pobreza del pesebre, la presencia de Dios entre los hombres y en el que solo ellos, unos cuantos pastores, representantes de los mas pobres y humildes, descubren el gran signo y la gran señal, de la llegada del Mesías. Esto nos indica, que estamos ante un cambio de época en la historia de la humanidad en el que la paz es un don que se empieza a construir desde dentro, desde nuestra intimidad y desde nuestra comunión con el que es el Príncipe de la paz, para alcanzar desde ahí, nuestras relaciones sociales y de todo tipo.

Hermanas y hermanos, en esta noche, celebramos el nacimiento de la paz que, si bien es frágil como un recién nacido, está llamada a ser la roca firme que inspire toda nuestra existencia. En esta noche santa, asumimos la delicada misión de hacer presente en nuestra vida la gloria de Dios, que nos quiere salvar y así poder trasladar a todas las gentes esta buena noticia que pasa por la construcción de la paz. El niño de Belén nos dice que el milagro de la paz es posible si de verdad le acogemos y le adoramos en la fe.

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