Solemnidad de Cristo Rey, Ciclo B

Solemnidad de Cristo Rey

¿Qué significa afirmar que Cristo es rey? Con el evangelio de Juan 18,33-37, diremos que significa decir que Cristo es la verdad; que la verdad es la más profunda realidad de Jesús, que todos sus gestos y palabras son expresión de la única y profunda verdad y que acoger la verdad es para nosotros acoger la salvación que viene de Dios, es decir: la capacidad de ser amado y de amar a Dios, la posibilidad de la verdadera libertad, la realización de la verdadera humanización y la esperanza del auténtico sentido del hombre. La verdad es además, fuente de libertad y de vida. Jesus rey, es, por tanto, el testigo fiel del que nos habla la segunda lectura del libro del Apocalipsis 1,5-8, el que da testimonio de la verdad al revelarnos el rostro del Padre y las auténticas relaciones del hombre con él. El que manifiesta también el verdadero sentido del hombre en sí mismo y en sus relaciones con los demás y con el mundo, así como su destino de eternidad.

Este reino de la verdad que es Cristo, es una realidad trascendente por su naturaleza, pero comienza a realizarse en el tiempo; es eterno y es temporal, es íntimo y a la vez aparecerá glorioso y se hace presente en la tierra con la muerte-resurrección-glorificación de Jesús y el envío del Espíritu Santo. Este Reino de la verdad, hecho presente por Cristo, es la expresión de la soberanía de Dios, pero, aguarda a la consumación final.

La primera lectura del Profeta Daniel 7,13ss, nos habla de un hijo del hombre, a quien Dios le da un poder eterno y un reino invencible, que abarcará a todos los pueblos, es decir, que su persona y su señorío son celestiales y terrenos, divinos y humanos al mismo tiempo. San Pablo, hablará en este sentido, del cuerpo místico, cuya cabeza es Cristo y los fieles sus miembros.

Este reino no es de este mundo, es decir, que no se establece utilizando los medios humanos que utilizan otros reyes, sino que se hace presente en la tierra con la muerte-y resurrección de Cristo y así es como la soberanía de Dios, se hace carne en él, en su amor hacia nosotros, en el amor de los unos a los otros como él nos ha amado y en la esperanza firme de su plena glorificación como cabeza.

La venida de Cristo ha obrado, por consiguiente, una discriminación entre los que acogen su testimonio y los que lo rechazan, pues su testimonio es verdadero a cerca de Dios y a cerca del hombre y acogerlo significa entrar ya desde ahora en su reino. En cambio, el que lo rechace se somete al príncipe de este mundo, de modo que no es posible mantenerse en el escepticismo como intenta Pilato.

Al que sigue a Jesus rey, no le preocupan los triunfos ni los fracasos de este mundo, sino que como discípulos y seguidores, estamos llamados a trabajar para que las exigencias del reino se hagan realidad, de manera que la esperanza cristiana sea visible, tangible y creíble y así extender por el mundo su reino de verdad y de amor.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s