La Ascensión, Ciclo A

La Ascensión – El Greco

La fiesta de la Ascensión nos pone en una fuerte tensión hacia el cielo, nuestra verdadera patria, y nos hace experimentar con mayor intensidad el deseo de la eternidad.

En la primera lectura tomada de los hechos de los Apóstoles 1,1-11, veíamos como Jesús que ha salido del Padre para venir a nosotros, regresa al Padre. Esto nos recuerda un poco la parábola del Hijo pródigo, con matices, claro está. Aquel que se fue y luego regresó. Y Jesús cuando regresa al Padre nos lleva a todos con él ¿Cómo? Dándonos el Espíritu Santo. «vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo». Este Espíritu que es Señor y dador de vida, es el que nos introduce en la vida nueva junto al Padre y el Hijo, nos hace partícipes de la divinidad y nos convierte en hijos.

Veíamos también, que el que ahora asciende es el que volverá de nuevo para cerrar la historia y manifestarse plenamente. En la Ascensión, hemos contemplado su gloria. La segunda lectura de Efesios 1,17-23, nos muestra que la Ascensión es como la rúbrica final del cumplimiento del plan de Dios en favor de los hombres. A partir de aquí,se pone en marcha la gran tarea de la evangelización, anunciando la extraordinaria grandeza del poder de Dios para nosotros los que creemos, según la fuerza poderosa que desplegó en Cristo. De este modo también la Iglesia que vive según los pasos del Señor, será también glorificada. Si bien experimenta la cruz, sabe que ésta no es su destino final.

El Evangelio de Mat 28, 16-20, nos muestra eso, que tras la Ascensión comienza la misión apostólica: el anuncio de Jesús como el único Señor. La Ascensión es la fiesta de la evangelización por todo el mundo y a todos los hombres, de todas las razas culturas y lenguas. Es también, el inicio de la perpetua presencia de Jesús que junto con la presencia del Espíritu hace posible y fecunda la tarea evangelizadora de la Iglesia Si nos fijamos bien, el Evangelista utiliza el verbo «estar» en presente (estoy) y no el futuro (estaré).

Es un presente de prolongación permanente, de continuidad. Jesús se va, pero no se desentiende de este mundo, sino que seguirá siendo siempre el compañero de camino de la humanidad hasta que lleguemos a esa su meta gloriosa. Mientras tanto le encontramos sobre todo en el pobre y en el que sufre. Ahora no le vemos glorioso, lo vemos en la humildad de las mediaciones humanas: cuando nos amamos, nos acogemos y cuando oramos unos por otros. Del mismo modo que cuando viene a nosotros no deja al Padre, cuando va al Padre no nos deja a nosotros.

Hermanas/os os pedimos oración por el eterno descanso del Hno. Esteban y de Juan, por la salud de Fabiola y por la fortaleza espiritual de Fernando, Raquel, Mario y Sonsoles.

Cada semana podéis poner vuestras intenciones en los comentarios para que podamos agregarlos aquí.

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